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El Laberinto (3)

Por: José Raúl Mulino Q. Exministro de Seguridad Pública -

Me hubiera gustado moverme a otro tema, pero la realidad me impone seguir abordando la compleja situación. Varela tienta su suerte ante tanto exabrupto.

La controversia del Legislativo y el Ejecutivo ha continuado. Sé que hay temor. También sé que dentro del paquete de auditorías hay exonerados, pero hay también quienes están señalados a pagar los platos rotos. Ante la presión del mandatario, la AN cierra filas procurando defensa interna. Es normal. Veremos si votan la Comisión de Credenciales en abierto desafío. Como dije la semana pasada, pienso que todo es un gran paquete a negociar o Varela apuesta a un Plan B.

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Resulta muy complicado a Varela aceptar que se acerca, y rápido, el final. Muchas cuentas por pagar respecto de muchas cosas y personas. Su club de enemigos es grande. Hago la salvedad de que, a pesar de lo que me hizo, me excluyo de esa membresía. Suficiente tiene con los demás. Sus discursos o entrevistas proyectan temor y desesperación. Recordarnos que es el presidente hasta el último día y que "mandará" hasta el último segundo es ya una quimera. Lo queremos hasta ese último segundo. Tiene poder, cierto. Lo puede usar, cierto. Pero no manda. Perdió el respeto de las mayorías, si alguna vez logró tenerlo. Es un pobre hombre encerrado en sus errores, arrogancia e ineptitud, rodeados de los peores consejeros que mandatario alguno pudiera buscar, con la lista de sus promesas todas incumplidas, entre otras muy complejas calamidades políticas. Lo rondan sus fantasmas como ODB. No da para más y su imagen produce rechazo al igual que sus planteamientos. Muy triste.

En vez de aceptar la realidad y dar pasos hacia un entendimiento partiendo él por delante, insiste en el error. Es terco, muy terco. Ir a Colón el fin de semana es un desafío innecesario. El fraguó y conspiró en Colón en el pasado, como lo hizo en el sector indígena. Él bien que lo sabe. Avivó pandillas y trató de producir anarquía. Ahora sus antiguos aliados le levantan la parada porque lo conocen bien. Puede solo pagar la fiesta. Le saben su pasado. Lastimosamente Colón ha sido su más grande tumba en medio de tanto fracaso nacional. Preocupante porque Varela pasa, pero los problemas quedan agravados. Colón, en el próximo gobierno, deberá ser tratada en especial, con recursos, mandos y estrategia integral para su rescate. Pronto escribiré de ello.

La denominada institucionalidad languidece. Los gremios lo mencionan e instan a su enrumbamiento. Las fuerzas políticas ausentes. Los partidos son rehenes de sus diputados en cuanto a su conducción se refiere. Los escándalos son mamparas para ocultar a los oficialistas, con un Ministerio Público carente de fe y repleto de selectividad. Nadie cree, y eso es muy delicado.

La veda electoral nos impide y limita. Los que no somos varelistas debemos tener medidas nuestras palabras y actos so pena de que se nos saquen del escenario por violarla. Por ello se imponen los foros sobre la realidad nacional, y no me refiero a los programas mañaneros y domingueros con los mismos de siempre; no, foros de reflexión, como cuando luchábamos contra la dictadura. Es hora de que los gremios y sectores den tribuna para el análisis y orientación. Es importante que se haga docencia y se señalen rumbos como base para compromisos de cara al torneo electoral venidero. Ojalá lo piensen y los hagan. También es su papel preocuparse del acontecer nacional.

Sin duda, Varela no saldrá fácil de su laberinto. Pero yo trataré de salirme de él y empezar a analizar otros temas, como Idaan, por ejemplo, para ir avanzando una agenda que contenga una propuesta coherente para más adelante.

¡Mientras, el reloj sigue su marcha y cada día que pasa es uno menos de todos ellos allá!

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