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Constituyente, ¿para qué?

Educación, seguridad social y pública, agua y la no reelección en ningún cargo público son elementos que el exministro Mulino plantea deben estar contenidas en la nueva Carta Magna.

José Raúl Mulino Q. / Exministro de Seguridad Pública

Aunque he escrito muchas veces del tema y planteado mis consideraciones en foros universitarios, observo aún mucho desconocimiento del tema y manifestaciones alejadas de todo sentido.

En principio, una constituyente es para hacer una Constitución. Sin embargo, desde su concepción hasta su convocatoria y posterior desarrollo debe estar concebida dentro de una estrategia, un marco de referencia, un amplio debate con todas las fuerzas del país, incluyente, porque se trata de la elaboración entre todos de un pacto nacional con proyección en el tiempo con respecto a temas que entre todos consideremos fundamentales. Coincido con muchos que han opinado, como el Dr. Rolando Murgas Torraza (La Estrella de ayer), que se debe llevar un texto borrador para darle rumbo al debate. Que sea un documento mártir que ahorre tiempo a la asamblea constituyente y que se debata sobre el mismo, sea para añadir, cambiar o eliminar. Igualmente, he resaltado la experiencia de 1945-1946 como referencia obligada y la cual consta de manera formal en las actas, propiamente, Anales de la Segunda Asamblea Nacional Constituyente o en el libro de la Dra. Anayansi Turner que recoge debates y propuestas artículo por artículo de tal momento histórico que logró una gran Constitución.

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Un cercano amigo me preguntó donde están hoy los Moscote, Alfaro y Chiari para redactar borrador o si la constituyente contaría con grandes pensadores, juristas, políticos como José Isaac Fábrega, Diógenes de la Rosa, Ester Neira de Calvo, entre otros. Buena pregunta si vamos a buscar las referencias de los que pululan hoy en el debate ordinario de la política o en los repetitivos programas mañaneros diarios o dominicales. Sin embargo, estoy seguro de que en una constituyente seriamente convocada, con demostración de profunda voluntad del nuevo presidente de querer dejar ese legado a través de una nueva Carta Magna, aparecerán esas personas para redactar y postularse por esos 6-9 meses a hacer patria. ¡Al país le hace falta fondo en el pensamiento político!

¿Pero para qué? Me limito, sin orden de preferencia, a señalar temas:

1. Educación: es el problema mayor del país frente al hoy y el mañana. Cerrar Meduca y crear la Autoridad Nacional de Educación compuesta por una directiva variada pero profunda, representativa, que dicte pautas de modernización, capacitación y conexión de la educación con el mercado laboral actual y futuro con énfasis en las oportunidades que brinda nuestra posición geográfica. Total autonomía administrativa y financiera.

2. Seguridad social y salud pública: rescatar la CSS del marasmo y oscurantismo financiero en que está. Crear un ente público para atender la salud de todos y un Minsa que dicte la política de salud nacional. Entiendo el tema financiero y de administración de sus programas, sin embargo, no siento que sea prioridad mantenerlo dentro de la institución. Puede haber una administradora de esos fondos que sea una entidad del Estado que responda a ello. Ejemplos sobran y han sido exitosos como Siacap. El rango constitucional de este tema es de por sí una vacuna para la politiquería con que se ha manejado sin excepción.

3. Agua: sin privatizar nada, transformar el ineficiente Idaan en una autoridad de aguas, con autonomía financiera y administrativa, con una real junta directiva representativa y con capacidad para resolver los problemas y modernizar la prestación y el cobro de los servicios.

4. Elevar el nivel de la Asamblea Nacional: Desmontar el sistema circuital y avanzar hacia una asamblea con diputados provinciales y nacionales, pasando por un periodo de transición que desmonte el adefesio de hoy día y estimule que nuevos aspirantes corran para esas nuevas y mejores curules, sean miembros de partidos o independientes. Cualitativamente superior.

5. No reelección para nadie: Ni para presidentes luego de 10 años. Nadie es nadie. Esto producirá el cese del clientelismo, el atraco impune a los fondos públicos (partidas tipo 080, 172) y a los partidos formar cuadros de relevo.

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6. Justicia: método para elegir jueces, magistrados, fiscales y procuradores alejados de la política y espíritu de manipulación. Crear la Corte Constitucional para velar por la guarda e interpretación de la Constitución. Podemos ver la creación de un consejo de la judicatura, por ejemplo.

7. Título del Canal: intocable. Ha sido el único consenso real y positivo del país en la era democrática. No es perfecto, pero debemos preservarlo. Ha funcionado y es una garantía frente a la comunidad de usuarios internacionales.

Son ideas básicas. Por supuesto que hay y tienen que haber más en aspectos sociales y económicos en los que no he querido ahondar hoy. Pero siento que con estas u otras de este tipo, el país avanzará sin mayores sobresaltos.

Para ello, la carrera y el apuro que el Gobierno ha estimulado no son la manera. No podemos ensayar más parches. Menos someter tal decisión a esta Asamblea ni a la que viene, que no será muy distinta, esa discusión porque quedaría sujeta a la oferta y demanda de prebendas económicas a cambio del coyuntural apoyo.

Ningún diputado puede ser constituyente. En la reglamentación, el TE debe ser enfático en ello para no contaminar ese esfuerzo que debe ser serio, patriótico y promotor de un real cambio jurídico-político. La 5.ª papeleta es para un SÍ o un NO el 5 de mayo próximo, no para elegir a nadie. Eso viene con el nuevo gobierno.

¡Mientras, el reloj sigue su marcha y cada día que pasa es uno menos de todos ellos allá!

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