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CD y Voto Popular

Por: José Raúl Mulino Q. Exministro de Seguridad Pública -

En democracia como en política el voto popular quita y pone, juzga y absuelve. La recién pasada elección deja señales claras de lo uno y de lo otro. Perdieron muchos su curul y otros sus aspiraciones, pero perdimos el torneo todos, aunque por muy estrecho margen, duplicando la membresía inscrita; lo que significa que el elector escogió votar por CD a pesar de los 5 largos años de vituperios esgrimidos so pretexto de que estaban investigando y haciendo justicia, a su manera claro. Ahora se impone un análisis y una reflexión.

En una campaña modesta, Rómulo Roux lideró la propuesta electoral confirmando su posición. Sin duda el factor Martinelli jugó un papel importante como reconocen propios y extraños, pero allí está el resultado. Sin embargo, la campaña estuvo precedida de actos irresponsables y plagados de sectarismos. Sin ahondar diferencias que para mí quedan atrás, todos estamos claros de cómo y con qué triunfó la Junta Directiva en enero 2018. 10 diputados fueron electos por los convencionales a las posiciones directivas y los demás puestos de a dedo en la Comisión Política, organismo en el cual no se dio cabida a las facciones de Martinelli y mía. Ellos eran el partido. El todo era poco y ahora el nada no alcanza. Los diputados controlaban el partido, como en los otros dos colectivos. La exclusión de primarias en la mayoría de los cargos tuvo su negativo efecto. Quizás ese fue el momento de depurar a los hoy perdidosos.

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Los desmanes cometidos con fondos públicos desde la Asamblea colmó, a mi juicio, al elector. El repudio fue grande, en CD y demás partidos, y no pasaron la prueba, la cual tiene ahora su segunda parte cuando las acciones entabladas por el Contralor, buscando más su tardía reivindicación como tal, lleven a un cúmulo de personas desprovistas ya de fueros legislativos y electorales a enfrentar cargos graves ante la justicia. Perdieron sus curules, pero el soberano también les revocó el mandato para conducir el partido y, a los que no, sus comunidades reclaman y protestan en medio de las explicaciones que sustentan el sistema que rige las votaciones. Casi que ganar perdiendo. Mientras un grupo de caras nuevas aguardan impacientes para conformar bancada debiendo tener claro que partido y bancada son entidades distintas y que no pueden supeditarse recíprocamente. Tienen roles distintos, a veces coincidentes.

Vienen tiempos borrascosos para muchos. Al CD no le puede convenir, bajo ningún pretexto, que estos diputados no reelectos sigan dirigiendo el colectivo. Se impone una reestructuración política integral de todas las instancias. Siento que los votos obtenidos por Rómulo los comparte Martinelli, factor importante que no debe ser desconsiderado en la ineludible reforma. Pero Rómulo fue el candidato y hay que reconocerlo. El partido no puede, y menos después de la aceptación popular innegable, cargar con estos lastres y sus circunstancias. Es momento de decisiones sensatas. No deseo que se tomen mis reflexiones como intolerancia o pase de facturas, no. Simplemente, he recibido innumerables llamadas y correos de todo el país y en todos se exigen cambios, mismos que desde el lunes 6 de mayo exterioricé de manera anticipada a Rómulo frente a dirigentes del partido.

Seremos oposición al PRD, sin la gobernabilidad que no necesitan, esperamos todos. Hay que preparar y capacitar al colectivo de manera inteligente para el 2024 desde ya. El subsidio frondoso que recibirá el partido debe servir esos propósitos y no para usarse como refugio o cuartel de invierno para capear el temporal que a muchos se les avecina. Los estatutos requieren adaptación para avanzar en concordancia y dirección como partido, no como montonera irreflexiva frente a los mayorales.

Siento, como muchos, que en estos 5 años que felizmente culminan, aporté grandes sacrificios y pérdidas por CD y jamás me rajé, ni salí huyendo, ni me escondí bajo fueros de ninguna índole. Fui a una primaria y contra la partida 172 como real adversaria, saqué el 30% de los votos. Junto a mi familia y a muchos otros CD nos podemos proclamar "sobrevivientes de Varela", y, en función de ese aporte, que es el de muchos reitero, es que me siento con la capacidad, y algo de derecho de pedir, de manera respetuosa pero realista, los cambios necesarios para prepararnos para el quinquenio y para la próxima contienda. Nada más, pero nada menos. Cerrar esa opción no hace sentido y creo que se entiende con gran claridad. Que se hagan por la razón. No esperemos la fuerza.

Mientras, ¡el reloj sigue su marcha y cada día que pasa es uno menos de todos ellos allá!

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