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Saneamiento se prepara para su segunda etapa

Planta de tratamiento de aguas residuales. Foto: Rocío Martins

Por: Rocío Martins Crítica -

Todavía no hay una fecha definida para que los panameños puedan bañarse en las aguas de la bahía de Panamá. El proyecto de saneamiento se encuentra adelantando la segunda etapa de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, que registra un avance del 56%, y se espera entre a funcionar a mediados del 2020.

La primera etapa del proyecto, que inició operaciones el año 2013, procesa cada día un caudal de 2.75 litros por segundo, capacidad que será duplicada una vez esté lista la segunda etapa, para responder así al crecimiento orgánico que tiene la ciudad, indicó la ingeniera Paulina Chinga, gerente de la etapa II de la Planta de Tratamiento de Aguas.

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Para que la bahía de Panamá sea un lugar agradable y libre de contaminantes, en el que las personas puedan zambullirse sin peligros, las personas deben contribuir y poner su granito de arena evitando verter a los inodoros, sistemas de alcantarillados, ríos y quebradas cosas tan simples como papel higiénico, toallas sanitarias, toallitas húmedas, tampones, condones y otros efectos de uso diario, sin dejar de lado los aceites usados, ya que estos son los principales componentes que contribuyen a la contaminación de las aguas.

Cuando las aguas residuales llegan a la planta de tratamiento traen muchos sólidos (basura) y algo tan simple como un preservativo o palillo de oídos tiene la capacidad de dañar los sistemas, por lo cual la educación de la población juega un papel muy importante para que los resultados empiecen a verse en la bahía, ya que actualmente, luego de todo el proceso, se retira por semana una tonelada de desechos, agregó.

La primera etapa de la planta ya lleva operando 6 años y ya el otro año se espera que esté funcionando la ampliación.

Por su parte, el ingeniero Roberto De León, coordinador general del programa de saneamiento, recalcó que la segunda etapa comprende un proyecto espejo de la etapa I, pero cuyo diseño ha sido mejorado para que ocupe un 40% menos espacio y tendrá la capacidad de tratar el contenido comparativo de unas 100 piscinas olímpicas.

En esta etapa unas 700 personas se encuentran laborando, entre administrativos, gerentes de proyecto y personal en campo y se tiene contemplado una inversión, en la parte de construcción, de unos $120 millones, con lo cual se garantiza se construya, se maneje y se opere de la manera correcta, sustentó De León.

En la actualidad ya se pueden palpar los avances de la etapa I del proyecto, pues se aprecian peces en áreas en las que antes no había, los olores en la Cinta Costera han disminuido considerablemente, a pesar de que crear los más de 130 kilómetros de redes de alcantarillado sanitario en San Miguelito, Panamá Norte y Tocumen, además de los 70 kilómetros en ciudad capital, ha sido complicado, destacó De León.

El programa también contará con un centro interactivo de educación ambiental que se prevé funcione como un centro de referencia, tanto a nivel local como regional, en temas de difusión de información especializada sobre temas de agua y saneamiento, el cual atenderá a más de mil personas al mes entre estudiantes, investigadores y profesionales, indicó Yasmina Rojas, gerente del centro.

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