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¡Civilista visto, civilista muerto!

A Balbina Herrera se le atribuye esa frase cuando ejercía como alcaldesa de San Miguelito (1984-1989) y se desarrollaban las protestas contra el régimen militar.

Redacción/Crítica

Nuevamente a la exministra y excandidata presidencial, Balbina Herrera, le recordaron su "oscuro pasado" en medio de la audiencia de ayer en el caso pinchazos, contra el expresidente Ricardo Martinelli

Quien lo hizo fue el abogado Sidney Sittón, del equipo legal de Martinelli. Esto, luego de que Herrera y otras figuras de la parte acusadora opinaran que la grave situación de salud del exmandatario no es más que una treta para evadir estar en la cárcel El Renacer, a pesar de que este es un hecho corroborado por médicos del Sistema Penitenciario, tres cardiólogos y la dirección médica del Hospital Santo Tomás

Sittón -en medio de la audiencia ante el magistrado de garantías Jerónimo Mejía- lamentó que actualmente el Santo Tomás esté "militarizado", debido a órdenes del ministro de Seguridad, Alexis Bethancourt, por estar ahí internado Martinelli.

"Cada vez que me siento aquí, recuerdo las torturas en tiempo de la dictadura que se me infligieron en el G2 y en la cárcel Modelo, en donde fui tres veces huésped, y de donde salí gracias a la gestión del hoy difunto monseñor Marcos Gregorio McGrath", recordó Sittón.

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"Y jamás acusé después, cuando vino la democracia, a ninguno de los que en ese momento decían 'civilista visto, civilista muerto'".

A Balbina se le atribuye esa frase cuando ejercía como alcaldesa de San Miguelito (1984-1989) y se desarrollaban las protestas contra el régimen militar.

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Ayer en la audiencia, Balbina Herrera denunció que fue golpeada con una botella plástica llena de agua que le lanzaron antenoche manifestantes del CD y reclamó una adecuada seguridad por parte de la Policía y los agentes del Órgano Judicial.

El 30 de agosto de 1987, el panadero Armando Morán Núñez fue asesinado a tiros por elementos paramilitares cuando participaba en una marcha de la Cruzada Civilista, a la altura de la antigua estatua Roosevelt.

Luego, el 13 de septiembre de ese mismo año, hubo otro asesinato en otra marcha de la Cruzada Civilista, en San Miguelito. Carlos Guzmán Baúles, de 49 años, recibió un disparo en la cabeza a la altura de la garita 180 del distrito, ubicada frente al cruce hacia la Tumba Muerto.

El 13 de septiembre de 1987 se desarrollaba una manifestación desde Las Cumbres hasta San Miguelito, para recordar el cruel asesinato del médico Hugo Spadafora.

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