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En la devastada Lombok, los residentes reconstruyen sus vidas entre réplicas

Al menos 555 personas perecieron en los sismos que afectaron la región el 29 de julio y el 5 de agosto, mientras que las 1.500 réplicas posteriores dificultan la recuperación.
Video: EFE

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Indonesia / EFE

Después de una serie de fuertes terremotos que causaron más de 500 muertos este verano, los residentes de la devastada y turística isla indonesia de Lombok afrontan problemas económicos y sanitarios, mientras tratan de reconstruir sus vidas entre réplicas diarias.

En una carretera que discurre alrededor de la costa norte, unos pocos edificios permanecen en pie a la par que se realizan trabajos de demolición entre las ruinas de lo que fue un pueblo.

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Allí, algunos vecinos declaran a Efe que tienen miedo de regresar a las estructuras que resistieron al envite.

Al menos 555 personas perecieron en los sismos que afectaron la región el 29 de julio y el 5 de agosto, mientras que las 1.500 réplicas posteriores dificultan la recuperación.

Un mes después, más de 450.000 personas se alojan en campamentos de tiendas comunales al aire libre- estima la oenegé internacional Oxfam- donde se enfrentan a nuevos retos y dificultades psicológicas, físicas y financieras, .

A las afuera del arrasado Hospital Tanjung, donde las cortinas se agitan al exterior por la brisa y las polvorientas camas permanecen abandonadas, se ha instalado un hospital de campaña donde han sido tratados unos 5.800 pacientes y se han registrado 85 muertes por el terremoto, declara a Efe el oficial de información, Agus Ibrahim.

Ahora, señala el portavoz, en el centro sanitario provisional se está atendiendo a un número creciente de personas con diarrea y enfermedades asociadas con la falta de saneamiento en los campamentos, así como malaria.

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Agus dijo que el hospital necesita más medicamentos para tratar estas y otras afecciones.

En la población de Desa Malaka Teluk Kodek, unas 800 personas se alojan en tiendas de hasta 50 ocupantes.

A las afueras, las paredes de cemento de las casas dibujan en el suelo un mosaico de escombros.

En otro campamento, en Dusun Lekok, algunos de los 850 residentes comentan a Efe que permanecerán allí al menos un año y medio hasta que sus casas sean reconstruidas.

Muchas de las tiendas, donde duermen entre 10 y 25 personas en cada una, carecen de mosquiteras y dejan a los residentes vulnerables ante la picadura de mosquitos transmisores de malasia.

Allí, los hombres comentan que no han podido regresar a sus trabajos como agricultores, pescadores o en la industria turística y afirman haber perdido todos sus ingresos.

Nasqiram , de 23 años, declara a Efe que espera la confirmación de su empleador para regresar al hotel de Gili Air, una turística ínsula anexa a Lombok y también afectada por los sismos.

Un mes después del desastre, muchos de los residentes del norte de Lombok saltan alarmados al escuchar ruidos, como el tránsito de una motocicleta o las excavadoras, que asocian con los sismos y sufren nauseas y dolores de cabeza por el estrés.

"Estamos en un sinvivir por culpa del miedo y el malestar", dice un afectado.

"Justo cuando la gente comienza a sentir algo parecido a la seguridad, las réplicas golpean de nuevo", asegura la portavoz de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, Sydney Morton

Morton explica que una de las mayores necesidades de los supervivientes es la ayuda psicológica, además de soluciones de vivienda y la reconstrucción de espacios de reunión comunitarios como mezquitas.

Omar, un guía turístico de 42 años, vive junto a su familia en una tienda frente a lo que queda de su antigua casa, donde el ha comenzado con los trabajos de reconstrucción de un hogar que esta vez será de madera, lo que espera ayude a aguantar futuras sacudidas.

Normalmente dicharachero y sonriente, Omar calla al observar el paraje de destrucción en Lombok.

"Estoy muy triste. Pero feliz de mantener mi trabajo. Puedo comprar arroz y fideos para otras (personas) que no puede permitírselo", comenta.

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