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Nada es para siempre

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Nada es para siempre

Somos una pareja de jóvenes que comenzamos nuestra relación muy temprano. En realidad fue amor a primera vista, ella con su piel canela, su cuerpo tallado y su voz hermosa me volaron la cabeza. Yo la amé y ella me amó, desde la primera vez, supimos que éramos el uno para el otro. Todos decían que parecíamos hermanitos. La primera vez fue para los dos algo muy especial, ella era virgen y yo nunca había tenido mujer. Ella me enseñó a amar a una mujer y yo le enseñé lo que era un hombre.

Nos encantaba el sexo

Siempre hice alarde de mi miembro viril grande y grueso, parece un garrote. Eso hizo que ella sufriera un poco al principio sobre todo por el sexo anal que nos encanta a los dos. Me arrebata ponerla en cuatro y mandarlo hasta el fondo poquito a poquito con un movimiento que no se siente, pero que cuando se lo harta todo, siento su esfínter apretadito alrededor del tallo del plátano. Es una sensación de que la poseo, que ella es mía porque me da lo que todo hombre sueña, comer chiquilín y que se atragante el “big brother” hasta la misma cacha.

Se acabó el amor

Pese a que íbamos juntos para todos lados, se nos acabó el amor. Ella se fue para no volver. Sé que se fue con un “man” y que no duraron mucho. Por estos días nos encontramos en la casa de una amiga en común. Está embarazada con tremenda panza muy bonita. Quisiera que fuera mía, no puedo olvidarla. Nos saludamos como amigos, y eso fue todo. Se puede vivir de los recuerdos del pasado, de las cenizas fuego queda. No me recupero de ese primer amor.

Respuesta

Esos amores de juventud nunca se olvidan y esas heridas nunca sanan. Solo esos golpes nos hacen madurar y crecer como seres humanos. Con el paso del tiempo nos volvemos a enamorar, pero nunca es igual, son otros amores. Nunca es el mismo beso o el mismo polvo, nunca. Pero siempre comparamos y en nuestra mente acuden los sentimientos que están guardados para siempre en nuestro corazón. Chau.

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